En qué fijarse a la hora de comprar un protector solar, según los dermatólogos

En qué fijarse a la hora de comprar un protector solar

Con tantas opciones en las tiendas es normal tener dudas cuando nos situamos delante del lineal de protectores solares. Aunque puede ayudar si descubrimos en qué fijarse a la hora de comprar un protector solar, según los dermatólogos. Toma nota.

Tenemos por costumbre utilizar únicamente un protector solar cuando nos vamos de vacaciones, o en aquellos días en los que vamos a estar largas horas al sol, porque, por ejemplo, nos encontramos en la playa o en la piscina.

Y nos olvidamos de que, el resto del año, cada vez que salimos por la puerta de casa la radiación solar nos continúa llegando igual, especialmente en las áreas comúnmente más expuestas (como es la cara, el cuello, el cuero cabelludo y los brazos).

Por tanto, si nos fijamos en algunas de las principales recomendaciones dadas por la mayoría de los dermatólogos, es evidente que algo estamos haciendo mal cada día, sobre todo si tenemos en cuenta algo indiscutible: el cáncer de piel continúa aumentando año tras año.

Un tipo de cáncer que, como de buen seguro sabrás (y como seguro habrás escuchado ya en algún que otro momento), podría prevenirse y evitarse fácilmente simplemente manteniendo unos hábitos de protección cutánea básicos. Y donde el uso diario y regular de un buen protector solar se trata básicamente de algo fundamental.

No obstante, también es cierto que, en el sector de los protectores solares, puede ocurrirnos casi lo mismo que con el sector de los productos utilizados para el cuidado de la piel: existen tantísimas opciones y variedades que, en determinados momentos, es normal no saber cuál escoger.

Por suerte, es una buenísima idea pararnos a descubrir, por un momento, cuáles son las principales recomendaciones de los dermatólogos en este sentido, para saber en qué debemos fijarnos y qué escoger. A continuación te proponemos algunos de los aspectos y elementos principales en los que debes fijarte siempre.

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¿Qué tipo de protector solar estás buscando?

Se trata posiblemente de una de las preguntas básicas que deberíamos hacernos siempre antes de situarnos delante del lineal de protectores solares de la tienda de belleza, supermercado o farmacia. Y es que, ¿sabías que existen distintos tipos en función de su composición?

Los más comunes son los conocidos como protectores solares químicos, también conocidos habitualmente como protectores solares sintéticos, los cuales se caracterizan, de hecho, por ser los más habituales o usados, precisamente por el hecho de ser los más extendidos.

Los protectores solares químicos actúan absorbiendo los rayos ultravioleta, al transformar los rayos ultravioleta en calor, para luego liberarlos de la piel y dispersarlos. En su fórmula incluyen ingredientes como octinoxato, oxibenzona, avobenzona u octisalato.

Los protectores solares minerales, sin embargo, contienen ingredientes activos a base de minerales y actúan como bloqueadores, motivo por el cual son conocidos también como bloqueadores solares.

Contienen óxido de zinc o dióxido de titanio (o una combinación de ambas), y actúan permaneciendo en la parte superior de la piel para reflejar, dispersar y desviar los rayos ultravioleta lejos de la piel. Es decir, no se absorben en la piel ni llegan al torrente sanguíneo.

Por este motivo, muchos dermatólogos recomiendan el uso de un protector solar a base de minerales, porque proporcionan una buena protección solar mientras presentan menos problemas de salud relacionados con los ingredientes activos, como sí ocurre con los protectores solares químicos.

De hecho, un protector solar químico puede aumentar el riesgo de irritación de la piel y reacciones alérgicas, por lo que no se trataría de una opción tan recomendada para, por ejemplo, pieles sensibles y delicadas.

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Que sea de amplio espectro

Cuando nos encontramos ante un protector solar de amplio espectro significa básicamente que es capaz de proteger la piel frente a los rayos UVA y UVB, dos tipos de radiación ultravioleta que pueden afectar negativamente a la piel de diferentes formas.

Por ejemplo, se ha encontrado que los rayos UVA son los principales culpables del envejecimiento prematuro de la piel, comúnmente causado por el sol (fotoenvejecimiento prematuro), al ser capaces de penetrar en las capas más profundas de la piel, donde actúa negativamente.

Mientras que los rayos UVB, aunque son los responsables del bronceado al actuar activando la melanina presente en nuestra piel, también son los culpables de las quemaduras solares y del aumento del riesgo del cáncer de piel.

Cuando pensamos en un protector solar, es común que nos sintamos preocupados por las quemaduras solares, pero nos olvidamos de lo más importante: el daño que la radiación hace a nuestra piel de forma permanente, no solo aumentando el riesgo de cáncer cutáneo, sino de causar signos de envejecimiento.

De ahí que otro aspecto imprescindible en el que debemos fijarnos siempre antes de comprar un protector solar, es que en su etiquetado nos encontremos con que se trata de un producto que ofrece una protección de amplio espectro.

Que sea resistente al agua

Cuando tomamos el sol en la piscina o en la playa durante los meses de verano, es cierto que el uso de un protector solar resistente al agua se convertiría básicamente en una obviedad. Pero, ¿sabías que también se trataría de una opción aconsejada para el día a día?

Los protectores solares que son resistentes al agua son buenos siempre porque ofrecen una mayor protección aunque nos bañemos en el agua, aún cuando es cierto que es sumamente recomendable volverlo a aplicar de nuevo pasadas dos horas, o después de salir del agua.

Sin embargo, también es útil usar un protector solar facial resistente al agua cada día en nuestra rutina de cuidado de la piel, no solo por el hecho de que nos ayudará a proteger nuestra piel cada vez que la exponemos al sol, sino porque evitará que se difumine como consecuencia del sudor o la humedad.

Por tanto, al comprar un protector solar también debemos fijarnos en otro detalle importante: debe ser resistente al agua, lo que ayudaría a que el protector solar en sí continúe siendo eficaz en el agua durante 40-80 minutos aproximadamente.

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Fijándonos en el Factor de Protección Solar (SPF)

No se trata de un detalle menos importante. De hecho, es casi tan fundamental como los anteriores aspectos sobre los que ya te hemos hablado a la hora de descubrir en qué deberíamos fijarnos al escoger un protector solar.

El conocido como factor de protección solar (que en el etiquetado del producto podríamos encontrarlo como SPF seguido de un número), consiste en una medida de la capacidad del protector solar para proteger la piel de los rayos UVB.

Consejos al comprar un protector solar

Como ya te hemos comentado, la radiación UVB es la principal “culpable” de las quemaduras solares y, por tanto, de incrementar el riesgo de cáncer de piel a largo plazo. Por este motivo, el SPF indica específicamente el índice de protección frente a este tipo de rayo solar.

Pero, ¿a qué se refiere exactamente? Básicamente significa que, si optamos por un protector solar con un SPF 15, si nuestra piel desprotegida (es decir, sin protección), tarda un minuto en ponerse roja bajo el sol, el uso de un protector solar SPF 15 teóricamente prevendría la aparición del enrojecimiento 15 veces más.

En el caso de un protector solar SPF 30, si generalmente se tarda 10 minutos en que la piel empiece a enrojecerse y quemarse cuando nos encontramos expuestos al sol sin protección, el uso de este índice de protección nos protegería durante 300 minutos, o 5 horas más.

Esto no significa que un protector solar con SPF 50 sea mejor, ya que en realidad el porcentaje o tiempo de protección no varía mucho. No obstante, usar un protector solar con un SPF más elevado actuaría como una red de seguridad para brindar la mayor cantidad de protección.

Por este motivo, la mayoría de los dermatólogos aconsejan usar un protector solar corporal de al menos SPF 30 o SPF 50. Mientras que, en mi caso, al tener la piel muy blanca con tendencia al enrojecimiento, mi dermatólogo particular me recomendó usar siempre para la cara un protector solar facial con un SPF de 90.

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La importancia de evitar los aerosoles

En los últimos años se han puesto muy de moda los protectores solares en aerosol, como opción más sencilla al ahorrar tiempo y facilitar la aplicación. Sin embargo, los dermatólogos advierten que posiblemente no se obtenga la protección adecuada.

De hecho, dudan de que los protectores solares en aerosol sean capaces de cubrir adecuadamente toda la piel expuesta al sol, sobre todo en aquellos días en los que hace mucho tiempo.

Además, existe otro problema añadido que las autoridades sanitarias llevan investigando desde hace un tiempo: aumentaría el riesgo de inhalación de sustancias químicas, con el riesgo evidente para la salud que ello supondría.

De ahí que lo más aconsejable sea siempre optar por un protector solar en crema, cuya aplicación deba llevarse a cabo en todo momento de forma concienzuda y pausada, con lo que nos aseguraremos que nos lo aplicaremos bien a lo largo de todo el cuerpo.

Y tú, después de descubrir en qué fijarse a la hora de comprar un protector solar, según los dermatólogos, ¿ya tienes claro qué protector vas a adquirir?

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