Cómo aplicar el sérum correctamente
Cuando descubrimos que un sérum facial consiste en una maravillosa concentración de ingredientes activos , no entendemos por qué muchos dermatólogos consideran que no es una opción tan indispensable. Si ya has descubierto muchos de sus beneficios y deseas usarlo, te explico cómo aplicar el sérum correctamente.
Si es la primera vez que lees algo sobre él, o te has interesado en saber qué es y en qué consiste, es posible que en un primer momento nos hagamos la siguiente pregunta: ¿para qué sirve el suero o sérum que encontramos en muchas tiendas de belleza, e incluso en supermercados?
Como coinciden en señalar muchos especialistas en el cuidado de la piel, un sérum facial es una opción única excelente cuando deseamos completar y mejorar cualquier rutina, ya que ayuda a fortalecer los beneficios ofrecidos de la crema hidratante.
Eso sí, a diferencia de lo que podría llegar a pensarse en un primer momento, en realidad el sérum no ha sido diseñado para reemplazar el uso de la crema hidratante, sino que se convierte en una opción única muy completa para reforzar sus distintos beneficios.
Esto se debe principalmente a que, aunque existen sueros de muchos tipos y diseñados con distintas finalidades, en su gran mayoría se caracterizan por ser altamente hidratantes.
Debido a ello, es un tratamiento básico concebido principalmente para su aplicación sobre la piel del rostro, con fórmulas diseñadas para que los distintos principios activos que encontramos en su composición puedan penetrar más fácilmente en la epidermis.
¿El objetivo? Solucionar un problema cutáneo en particular, desde la piel seca y deshidratada hasta el acné, pasando por el enrojecimiento, la apariencia de los poros dilatados, la tez apagada y sin brillo o incluso las arrugas.
Si en alguna ocasión lo has usado es muy probable que ya te hayas percatado de algo: cuenta con una textura realmente fluida, en ocasiones incluso líquida, para poder ser aplicado fácilmente a lo largo de la piel del rostro, cuello y, en el caso de las mujeres, también en el escote.
Esta consistencia, precisamente, tiende a ayudar muchísimo a la hora de conseguir ser rápida y fácilmente absorbido por la piel, atravesando con ello fácilmente las distintas capas de la epidermis para actuar no solo en esta capa sino incluso en otras más internas, y de manera más profunda sobre los distintos problemas cutáneos que se desea tratar.
Como ya vimos en el artículo Qué es y para qué sirve el sérum facial, nos encontramos ante un producto muy útil a la hora de estimular el metabolismo de los fibroblastos, permitiendo nutrir la piel en profundidad.
Y destaca sobre todo por su elevadísima concentración en ingredientes activos, lo que se traduce en que, con una mínima cantidad de producto, estaremos proporcionando a nuestra piel una enorme cantidad de principios activos con muchos beneficios para el cuidado, nutrición, hidratación, regeneración y protección de la piel.
De ahí que sea bastante interesante incluirlo en nuestra rutina diaria de cuidado de la piel, independientemente de la edad que tengamos, lo que significa básicamente que una piel joven sin casi arrugas se beneficiará por igual que una piel madura y con algunas señales propias del envejecimiento cutáneo.
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Cómo usar y aplicar el sérum facial de forma correcta
A la hora de intentar, al menos, disfrutar al máximo de las diferentes cualidades que nos puede proporcionar un sérum, es importantísimo saber cómo deberíamos aplicarlo y, sobre todo, en qué momento de la rutina es conveniente hacerlo, ya que en caso contrario no podríamos aprovecharnos de sus diferentes cualidades.
Paso 1. Limpiar la piel
Es posible utilizar un sérum facial tanto por la mañana como por la noche. Por lo general, es importante incluirlo en la rutina de cuidado de la piel, la cual debe contar siempre con un limpiador facial y, sobre todo, con un buen humectante.
De hecho, para conseguir que el suero facial penetre perfectamente en la piel es necesario limpiarla primero. Para ello, debemos usar un limpiador adaptado a nuestro tipo de piel, y puntualmente un exfoliante (que tendríamos que utilizar dos o tres veces a la semana como mucho).
Paso 2. Cogiendo unas gotas de nuestro sérum facial
A menudo, los sérums faciales se venden en envases con dosificador y con cuentagotas, lo que facilita enormemente su aplicación sobre la piel.
Para aplicarlo, basta únicamente con tomar unas pocas gotas cada vez que lo vayamos a usar. Y, como te hemos comentado ya, basta con una mínima cantidad de producto para disfrutar al máximo de sus beneficios, ya que originalmente presenta una fórmula realmente concentrada.
Por tanto, recuerda la máxima de usar solo una pequeña cantidad de suero, ya que en caso contrario podrías acabar desperdiciando un producto tan esencial e importante.
Para hacerlo correctamente, basta con ponerte unas pocas gotas en la palma de la mano, para evitar que se escape de entre los dedos. Y, en caso de que usemos un envase con pipeta, apretarla una vez sumergida en el producto para rellenarla, y seguidamente vaciar el contenido en la palma de la mano.
Paso 3. Aplicando nuestro sérum con la yema de los dedos
Una vez hecho esto, debemos aplicarlo sobre la piel del rostro siempre con la ayuda de la yema de los dedos, y nunca con una bola o disco de algodón.
Para hacerlo, debemos empezar a distribuirlo ligeramente en las principales áreas a tratar de nuestro rostro, lo que incluye la frente, las mejillas y el mentón, y aplicarlo dando ligeros toques, en pequeños parches, prestando especial atención -eso sí- a las áreas más problemáticas.
De esta manera, por ejemplo, si vamos a usar un sérum antiarrugas, lo más recomendable es masajearlo con suavidad sobre las arrugas y las áreas donde se han formado las líneas finas.
Una vez aplicado, debemos esperar unos pocos minutos a que la piel lo absorba por completo. Seguidamente, continuamos con el siguiente paso.

Paso 4. Aplicando una crema hidratante
Debemos recordar que el sérum facial, repleto de principios activos, es de enorme ayuda a la hora de complementar las acciones de una crema hidratante, pero nunca debe ser usado para reemplazarla, ya que no es lo suficientemente humectante como para poder usarlo de manera individual y única.
Para terminar con nuestra rutina de cuidado de la piel, es necesario proseguir con la aplicación de la crema hidratante, adaptada a nuestro tipo de piel y a las diferentes necesidades que esta tenga.
Aunque los pasos finales dependerán realmente del momento del día en que nos encontremos.
Así, si se trata de la rutina de cuidado de la piel matutina (esto es, por la mañana), y vamos a salir a la calle, debemos terminar siempre con la aplicación de un buen protector solar, lo que nos ayudará a reducir el riesgo de manchas causadas por los rayos ultravioleta.
Pero si se trata de la rutina nocturna, lo recomendable siempre es acabar con la aplicación de una buena crema hidratante nutritiva. O, incluso mejor, con una buena crema de noche.
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¿Cuándo deberíamos usar un sérum?
Aunque muchos dermatólogos y expertos en belleza consideran que el sérum no es tan esencial o importante como una crema hidratante, no hay duda que se convierte en un paso clave en cualquier rutina de belleza.
No en vano, ha sido concebido con la finalidad principalmente de enriquecer y fortalecer al máximo las diferentes cualidades hidratantes y nutritivas de la crema, motivo por el cual se aplica siempre después del tónico facial y de la limpieza en sí, pero siempre antes de la crema.
Aunque te hablaremos sobre ello más detenidamente en un próximo apartado.
Volviendo al caso que nos ocupa, y para percatarnos de lo esencial que podría ser integrar un suero facial en nuestra rutina, no debemos olvidarnos que es fundamental nutrir nuestra piel al máximo, incluso aunque sea joven, ya que ayudará de manera muy positiva a la hora de conseguir ralentizar el proceso de envejecimiento cutáneo.
Y es que para retrasar la aparición de los primeros signos asociados con el envejecimiento cutáneo es de vital importancia hidratar nuestra piel lo máximo posible, a la vez que la protegemos frente a la acción de algunas de las principales agresiones externas, siendo ideal comenzar a hacerlo, al menos, a partir de los 25 años de edad.
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Errores a evitar
A la hora de aplicarnos el sérum, sobre todo por primera vez, es muy sencillo cometer algunos errores. Uno de los más comunes tiene que ver con el momento de su aplicación, ya que podemos llegar a pensar que cualquier momento será una buena opción, pero en realidad no es así.
De hecho, no debemos olvidar que el sérum enriquece las cualidades de la crema hidratante y, además, prepara la piel para la aplicación del humectante, por lo que a la hora de saber cómo aplicar el sérum correctamente, es aconsejable hacerlo siempre después de la limpieza o el tónico, y siempre, siempre, antes de la crema hidratante.
