Crema hidratante o serum ¿Qué es lo mejor para tu piel?
Existen infinidad de sérums faciales disponibles en las tiendas de belleza, lo que puede hacer enormemente complicado adivinar qué opción sería para nosotros la más adecuada. A lo que nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: crema hidratante o sérum ¿qué es lo mejor para tu piel? Te lo descubrimos.
En su teoría más práctica, un sérum facial consiste en un producto que contiene una alta concentración de ingredientes activos, especialmente cuando tendemos a compararlo con una crema hidratante.
Por lo general, el sérum tiende a contener una menor cantidad de agua, con la finalidad de conseguir una mejor eficiencia. Aunque esto no significa que no presente una consistencia muchísimo más fluida que la crema.
Es más, una de las principales características del sérum es su textura: ligera y suave, ayuda enormemente no solo a facilitar su aplicación a lo largo de la piel del rostro, sino que también es de mucha utilidad para conseguir una mejor y más rápida absorción.
Pero cuando hablamos de sueros faciales debemos diferenciar principalmente entre los sérums acuosos (es decir, cuyo contenido en agua es bastante mayor), y los sueros grasos. Sea como fuere, ambos tipos se caracterizan por ser mucho más suaves y ligeros que una crema, lo que los convierte en opciones muchísimo más penetrantes.
Aunque las diferencias básicas que encontremos entre ellos, como veremos, se deben principalmente a su contenido en principios activos y en su textura, es necesario tener claro algo importante desde un primer momento: nunca un sérum facial puede sustituir a la crema hidratante, aún cuando se trate de un sérum con cualidades humectantes. ¿Por qué? Te lo descubrimos.
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¿Cuáles son las principales diferencias entre un sérum facial y una crema hidratante?
A menudo es común preguntarnos qué tipo de producto facial diario debemos escoger para integrarlo en nuestra rutina de cuidado de la piel, y qué función desempeñan verdaderamente tanto los sérums faciales como las cremas habituales en ella.
Y, como coinciden en señalar muchos especialistas, es posible que, en ocasiones, lleguemos a equivocarnos porque tendemos a confundir las particularidades de cada uno de ellos.
Eso sí, es importante tener en cuenta algo imprescindible: es mucho mejor combinar los efectos tanto de los sueros como de las cremas, siendo fundamental a la hora de lucir una piel mucho más radiante e hidratante, gracias a que el sérum fortalece y enriquece los beneficios de la crema.
¿Y cuáles son las principales características diferenciales del sérum? Destaca por su absorción profunda e inmediata, cuenta con una elevada concentración de ingredientes activos y bioelementos, y mejora una determinada función de la piel o ayuda en el tratamiento de necesidades específicas.
También su función es nutritiva y, además, brinda un efecto potenciador sinérgico cuando lo aplicamos antes de cualquier tratamiento facial.
Sin embargo, la única función de una crema es, precisamente, la de actuar como hidratante. Esto se debe fundamentalmente a que en su composición nos encontramos sobre todo con una mayor concentración de elementos y componentes grasos, y una menor presencia de agua.
Aún cuando la crema puede contener principios activos similares, y se trate de una opción indispensable e insustituible, con efectos igualmente beneficiosos sobre la piel, en realidad nos encontramos ante dos productos muy diferentes.
Por todo ello, la elección tanto del sérum como de su composición en sí depende del efecto final que se desee obtener. Y, particularmente, de qué necesidades deseamos tratar y cubrir cuando lo apliquemos sobre la piel.
Por el contrario, seguramente sabes que la elección correcta de una determinada crema hidratante dependerá del tipo de piel que tengamos, de su composición, y del equilibrio grasa / agua que encontremos en la emulsión.
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¿Por qué un sérum facial nunca puede sustituir a una crema hidratante?
La suave aplicación del sérum, unido a su textura y consistencia agradable, que garantizan su rápida absorción, y su baja concentración de aceites hacen que, una vez probado, pase a convertirse en una opción favorita para conseguir una piel muchísimo más hidratada, suave y limpia.
Pero nada más lejos de la realidad. Y es que el sérum solo debe ser una opción para completar la rutina de cuidado de la piel, y nunca debería actuar como un sustituto, ya que su efecto hidratante y humectante no es tan potente, específico e intenso como en el caso de una buena crema.
No obstante, esto no significa que el sérum no sea una opción adecuada. Al contrario, como ya te hemos explicado, contiene una elevadísima concentración de principios activos capaces de penetrar en profundidad en la piel, proporcionándole todo un conjunto de nutrientes muy beneficiosos y, además, una hidratación mucho más intensa.
Pero un sérum no es un humectante, y una crema nunca será un sérum, por lo que en realidad nos encontramos ante dos productos complementarios, que no deben sustituirse en la rutina de belleza.
Sin embargo, ¿por qué deberíamos usar un sérum además de nuestra crema hidratante? Muy sencillo. Por un lado, no contiene aceites minerales ni vaselina, que sí tendemos a encontrar en muchas cremas de día (sobre todo de mala calidad).
Esta particularidad especial, como ya hemos visto, ayuda positivamente a la hora de conseguir que el sérum pueda penetrar mejor en la piel, de forma no solo más rápida, sino incluso también bastante más profunda.

Pero, sobre todo, porque en su fórmula encontramos más nutrientes, vitaminas y antioxidantes, que son de enorme ayuda a la hora de reparar la estructura celular de la piel, de manera que queda mucho más suave, nutrida, flexible, luminosa y radiante.
Por todo ello, nunca debemos escoger entre un sérum o crema hidratante de día. El suero se aplica por la mañana y por la noche, sobre la piel limpia.
Así, mientras que el sérum repara las células, y ayuda a combatir los radicales libres, la crema de día es de utilidad para prevenir la deshidratación, reducir la sequedad de la piel, y protegerla frente la acción negativa de las agresiones externas.
Es más, no debemos olvidarnos de lo más importante: el sérum aumentará la eficacia de la crema hidratante, independientemente de que se trate de una crema hidratante de día o de noche. Por tanto, ¿qué mejor que usarlos de manera complementaria en nuestra rutina de cuidado de la piel?
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Cómo usar el sérum y la crema hidratante correctamente
No hay duda: el uso complementario tanto de un sérum como de una crema hidratante garantiza al máximo un aumento de sus beneficios, así como de su eficacia.
Por este motivo, debemos basar nuestra rutina de belleza diaria en una limpieza suave, el cuidado tanto del área de los ojos como de los labios y, tras la aplicación de un tónico facial (en caso de que también lo utilices), optar por la inclusión del sérum.
Después de su absorción completa, es sumamente recomendable continuar con el resto de la rutina, ya que no debemos olvidarnos que uno de los principales beneficios del sérum es preparar la piel para hacerla más receptiva para el resto de productos, por lo que es el momento ideal de seguir con la crema hidratante habitual.
A la hora de aplicar el sérum correctamente, y dado que cuenta con una elevadísima concentración de ingredientes activos, siempre es aconsejable usar solo unas pequeñas gotas de producto, distribuyéndolas con suavidad a lo largo de todo el rostro.
De esta manera, conseguiremos cubrir toda la superficie de la piel. Para ello, debemos comenzar aplicando en los puntos clave del rostro, lo que incluye la frente, el mentón, las mejillas y la nariz, tratando siempre de extenderlo de forma horizontal, de dentro hacia afuera.
Y a diferencia de la creencia popular, no es aconsejable dejar que el sérum se seque por completo.
Seguidamente, y con la piel todavía ligeramente húmeda, continuamos con la aplicación de nuestra crema hidratante directamente, sin olvidarnos, en el caso de la mujer, tanto del cuello como del escote.
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¿Son los sueros verdaderamente efectivos?
En primer lugar, es fundamental escoger un sérum facial adecuado para nuestro tipo de piel, y específico para aquellas necesidades que deseamos tratar, con la finalidad de evaluar su eficacia.
Como ya te hemos comentado anteriormente, dado que un suero presenta una mayor concentración de ingredientes activos, y contiene una menor cantidad de agua que una crema para el cuidado de la piel, en la mayoría de las ocasiones suele ser mucho más efectivo que una crema normal.
De ahí que, por lo general, el precio del sérum sea un poco mayor que el de una crema hidratante, puesto que en su composición encontramos una mayor concentración de ingredientes activos, motivo por el cual suele usarse en cantidades verdaderamente pequeñas.
Una vez respondida nuestra pregunta sobre la crema hidratante o serum ¿qué es lo mejor para tu piel?, y tras descubrir que ambos productos se complementan a la perfección, y nunca se sustituyen, ¿qué mejor opción que integrarlos en nuestra rutina de cuidado de la piel, para así usarlos diariamente?
