Cómo hidratar la piel

La piel seca ocurre habitualmente cuando no es capaz de retener la suficiente humedad, lo que puede ser debido a distintos factores, como baños frecuentes, el uso de jabones fuertes, algunas afecciones médicas, el envejecimiento y la falta de hidratación en sí. Dado que se trata de un factor importantísimo, ¿cómo hidratar la piel? Te lo descubrimos.

Nuestro cuerpo, incluyendo nuestra piel (que, dicho sea de paso, se caracteriza por ser el órgano más grande), se encuentra compuesto por más del 80 por ciento de agua. Por este motivo, su hidratación tanto interna como externa es, cuanto menos, fundamental.

Aunque en realidad se trata de un promedio. Como coinciden en señalar los expertos, contiene entre un 70 a un 80 por ciento de agua, un 27 por ciento de proteínas, un 2 por ciento de grasas y, finalmente, en torno a un 0,5 por ciento de sales minerales y oligoelementos.

Además, se encuentra compuesta por un total de 4 capas. Así, mientras que la epidermis se caracteriza por ser la capa más externa, la cual se encuentra en contacto con el exterior, la hipodermis es la capa más profunda, formada sobre todo por tejido adiposo (en forma de grasa), cuya función es la de proteger huesos y músculos.

La dermis, sin embargo, destaca también por ser particularmente importante, ya que es aquí donde encontramos algunos elementos esenciales, como es el caso de las fibras de colágeno y elastina, la reticulina y el ácido hialurónico.

Todos estos elementos, en conjunto, forman el colchón de apoyo de nuestra piel.

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¿Por qué la hidratación de nuestra piel es tan importante?

Como hemos visto, el agua se caracteriza por ser un componente esencial para nuestra piel. Es, básicamente, un elemento fundamental para disfrutar de una piel no solo saludable, sino también hermosa, firme y joven.

Esta agua tiende a almacenarse principalmente en la dermis, una capa que, como también te hemos explicado en un apartado anterior, está estrechamente relacionada con la cantidad -y calidad- de elastina y ácido hialurónico.

A su vez, en la superficie, nos encontramos con una barrera o película hidrolipídica que actúa como un muro de contención, evitando que el agua se evapore y que, finalmente, la piel pueda terminar deshidratándose.

De hecho, si no rehidratamos nuestra piel de manera más o menos regular, la cual se encuentra habitualmente expuesta -y debilitada- por las diferentes agresiones externas, podemos acabar corriendo el riesgo de perder su apariencia tersa y regordeta.

Una buena hidratación todos los días es de muchísima ayuda a la hora de mantener la salud cutánea. Y a diferencia de lo que posiblemente pienses, aún cuando es cierto que se trata de algo que ayuda muchísimo, en realidad no basta únicamente con aplicar una crema hidratante. El proceso implica incluso todo un ritual que deberíamos adoptar diariamente.

A menudo, los geles de ducha y otros jabones más o menos fuertes tienden a resecar nuestra piel. Más concretamente, esta acción negativa se debe a la presencia de una serie de componentes químicos (principalmente siliconas) que, al deslizarse sobre la piel, lejos de cuidarla la está afectando negativamente.

No en vano, ante muchos ataques que provienen comúnmente del exterior, esta película hidrolipídica puede llegar a deteriorarse, no siendo capaz de llevar a cabo su función correctamente.

Si esto ocurre, la pérdida de agua se acelera y la piel empieza a deshidratarse, lo que se traduce en la aparición de un envejecimiento mucho más rápido, pierde luminosidad, y se vuelve mucho más sensible, incómoda y menos radiante.

Por tanto, una buena dosis diaria de hidratación es de enorme ayuda a la hora de mantener las reservas de agua en un buen nivel, preservando con ello su integridad y su buena salud.

Y esto significa no solo hidratarla internamente (tomando agua y líquidos en abundancia), sino también de forma externa.

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La importancia de usar una buena crema hidratante

El uso regular tanto de lociones como de humectantes debe siempre formar parte de cualquier buen régimen de cuidado de la piel. Sin embargo, es cierto que algunos son mejores que otros.

De hecho, escoger una loción rica en ingredientes activos de reconocida eficacia en el proceso de hidratación de la piel, y que se caracterice en la presencia de altas concentraciones de principios activos naturales y un bajo nivel de conservantes son aspectos, cuanto menos, fundamentales.

La importancia de usar una buena crema hidratante

Y es aquí donde destaca una de mis cremas hidratantes favoritas: la crema con colágeno de Nezeni Cosmetics. ¿Sabes por qué? Principalmente por su elevado contenido en colágeno hidrolizado, un ingrediente esencial que no debería faltar nunca en nuestra rutina.

Pero otro aspecto que me encanta es que no solo contiene ingredientes naturales en las más altas concentraciones, sino que es una de las pocas cremas que se caduca a los 2 años aún cuando está cerrada, lo que es una señal clarísima de su bajo contenido en conservantes.

Y lo que es aún más interesante: es apta para cualquier tipo de piel.

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Cómo hidratar adecuadamente tu rostro según tu tipo de piel

Si bien es cierto que hidratar nuestra epidermis es importante, aún cuando tengamos la piel normal, el plan de acción será un poco distinto en función del tipo de piel que tengamos.

Piel seca

En el caso de que tengamos la piel seca debemos tener en cuenta que este tipo de piel se caracteriza por carecer de lípidos, y al no ser resistente al agua, permite que se escape no solo la humedad sino que también sirve de entrada para los agentes potencialmente irritantes.

Si este es tu tipo de piel es fundamental usar cremas con ingredientes activos nutritivos, como es el caso de la glicerina, el ácido hialurónico, la manteca de karité, miel y urea, entre otros.

Piel sensible y delicada

Si tienes la piel sensible, es común que carezca de lípidos, lo que favorece la deshidratación y, con ello, la pérdida de agua. Además, se vuelve muy delicada a determinados irritantes, siendo más propensa a irritarse y enrojecerse con demasiada facilidad.

Por suerte, la hidratación ayudará positivamente a la hora de restaurar la función de barrera, y la protegerá. Eso sí, es fundamental que las cremas hidratantes no contengan perfumes ni aceites minerales, y sean tan ligeras como sencillas.

Destacan ingredientes como la manteca de karité, aceites como la almendra dulce y la glicerina, que de hecho destaca por ser un agente activo esencial como hidratante.

Piel mixta y grasa

La piel tanto mixta como grasa suelen tener en común que los poros se muestran continuamente dilatados, la piel se ve brillante (sobre todo en la conocida como zona T), y existe una mayor propensión para la producción de granos.

Lo ideal en estos casos es optar por cremas ligeras matificantes, que ayuden a hidratar a la vez que regulan la excesiva producción de sebo, cerrando los poros y limitando los brillos (esto es, el exceso de luminosidad, principalmente).

¿Y qué opciones son adecuadas? No hay duda que el aceite de jojoba, al no ser comedogénico, es una opción única, al igual que el ácido hialurónico, la glicerina y el ácido salicílico (como exfoliante suave).

Piel normal

Aunque no lo creas, lo cierto es que la piel normal también precisa de hidratación, aún cuando se encuentre adecuadamente bien equilibrada. No en vano, también debe ser hidratada a diario, como cualquier otro tipo de piel que se precie.

Existen algunos ingredientes activos que pueden ser muy útiles, como por ejemplo es el caso nuevamente del ácido hialurónico, el áloe vera o el aceite de argán, repleto de nutrientes únicos para el cuidado y la nutrición de la piel.

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Cuándo debes hidratar tu piel para hacerlo correctamente

Uno de los momentos esenciales a la hora de usar nuestra crema hidratante preferida es siempre después del baño, el afeitado (en el caso de que seas hombre) y la exfoliación. Es más, para muchas personas esto podría ser dos veces al día, lo que significa que sería interesante aplicarla en la rutina de cuidado de la piel matutina y, posteriormente, también en la nocturna.

Pero es particularmente importante hacerlo después de la ducha porque el agua, especialmente si se trata de agua caliente, puede llegar a eliminar toda la humedad y los aceites naturales presentes en la piel, dejándola todavía más seca.

Por este motivo, nunca debemos omitir el uso de nuestra crema hidratante, de forma que deberíamos usarla siempre, cada día, y a ser posible tanto por la mañana como por la noche.

Por otro lado, no tenemos que olvidarnos de otro elemento esencial: hidratar la piel desde el interior, ya que no beber lo suficiente también tendrá un impacto directo en ella, al alterar la cohesión de las distintas células superficiales cutáneas, debilitándola. En resumen, la piel se deshidrata, se vuelve sin brillo y, sobre todo, áspera.

De ahí que igualmente sea aconsejable beber al menos 1,5 litros de agua al día, y seguir una alimentación rica en grasas saludables, como los ácidos grasos omega 3 y 6.

A la hora de descubrir cómo hidratar la piel no hay duda que existen distintos factores que son de vital importancia, siendo el uso de una buena crema hidratante posiblemente uno de los esenciales.

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