Cómo tener una piel limpia y sana

Crema Colágeno de Nezeni

El cuidado de la piel es fundamental a la hora de mantenerla en buen estado, lo que sin duda alguna nos proporciona una serie de beneficios añadidos muy interesantes, como prevenir la formación prematura de líneas finas y arrugas, al proporcionar nutrientes únicos para su hidratación, humectación y nutrición. Además, cuidar la piel es en realidad un proceso sencillo y fácil; tan solo es necesario seguir una serie de pasos básicos para poder completar la rutina cada día. Pero, ¿cómo tener una piel limpia y sana de verdad? Te descubrimos la rutina de cuidado de la piel que deberías seguir cada día y, a su vez, algunas pautas y consejos sencillos que te serán de mucha ayuda.

Como ya te hemos expresado en distintas ocasiones, una rutina de cuidado de la piel es esencial a la hora de cuidar la piel al máximo. Pero, para que verdaderamente sea efectiva, es importantísimo que los productos usados sean de calidad.

De hecho, tal y como coinciden en señalar muchos especialistas, una rutina de cuidado de la piel podría llegar a ser tan buena como los productos que se usan en ella, de ahí que siempre sea imprescindible utilizar productos de buena calidad, desechando aquellos más baratos porque no solo pueden llegar a ser ineficaces, sino que, incluso, podrían generar daños en la piel.

Es más, mantener una adecuada rutina es importantísimo porque es de muchísima ayuda a la hora de ayudar a que la piel se mantenga en buenas condiciones. Dado que la piel está desprendiendo células constantemente, es fundamental limpiarla y mantenerla en buenas condiciones.

Gracias a una rutina de cuidado de la piel seguida regularmente, es posible prevenir el acné y los brotes asociados. Mientras que, al mantenerla debidamente hidratada, es posible evitar o tratar las arrugas, ayudando a disfrutar de una piel con el mejor aspecto posible.

Eso sí, el orden que se siga a la hora de mantener una rutina de cuidado de la piel es fundamental, dado que si no usamos ni seguimos el orden adecuado podríamos correr el riesgo de arruinarla, y de desperdiciar productos porque no los estamos usando en el momento más oportuno.

Esto es aún más importante si cabe si, por ejemplo, tenemos en cuenta que algunos productos específicos pueden ser de muchísima utilidad a la hora de preparar la piel, haciéndola más receptiva a recibir mejor el resto de productos que irían después.

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Cómo debe ser la rutina de cuidado de la piel

Teniendo en cuenta todo lo indicado hasta ahora, a continuación te exponemos cómo debería ser la rutina de cuidado de la piel a seguir cada día, paso por paso:

Limpiador

El uso de un limpiador es fundamental, a la par que imprescindible. De hecho, es considerado como el primer paso a seguir siempre, independientemente de que nuestra rutina de cuidado de la piel únicamente se base en el uso de un limpiador y una crema hidratante.

Eso sí, todo dependerá de si llevas o no maquillaje. Para lo cual es importantísimo primero usar un desmaquillante, y luego seguir con un limpiador, para reforzar las cualidades limpiadoras del desmaquillador.

A su vez, también puedes simplificar un poco el proceso, por ejemplo, optando por el agua micelar, que se convierte en una opción simple pero excelente a la hora incluso no solo de limpiar la piel, sino de desmaquillarla y tonificarla.

Si bien es cierto que no todas las aguas micelares proporcionan estos beneficios, algunas opciones en el mercado sí son muy completas, como la desarrollada, por ejemplo, por Nezeni Cosmetics.

En cualquier caso, a la hora de usar el limpiador es conveniente lavarse el rostro con suavidad con la ayuda de un producto diseñado para nuestro tipo de piel.

Así, en caso de que tengamos la piel seca es fundamental usar un limpiador sin alcohol, y si la tenemos grasa optar por un limpiador sin aceite. Luego, es conveniente terminar de enjuagar con agua tibia (a menos que hayamos usado agua micelar, para lo cual no será necesario).

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Tónico facial

Un tónico facial se convierte en una opción excelente porque refuerza las cualidades limpiadoras del limpiador en sí, pero que también brinda otros beneficios únicos, como por ejemplo suavizar y calmar la piel mientras proporciona una serie de nutrientes interesantes.

Es más, es muy útil porque actúa preparando la piel para el resto de productos que conforman la rutina, haciéndola todavía más receptiva para recibir mejor el resto de nutrientes.

Su aplicación es muy sencilla: solo debes empapar un disco de algodón y aplicarlo con suavidad sobre la piel, hasta que se seque y absorba completamente.

Sérum

Como opinan muchos especialistas, aún cuando el uso de un sérum facial no tiene por qué ser indispensable (tanto, al menos, como un limpiador, el tónico y la hidratante), sí puede proporcionar excelentes beneficios.

Esto es debido a su composición, al contener altas concentraciones de ingredientes nutritivos, por lo que cualquier tipo de piel puede aprovecharse al máximo de sus diferentes beneficios y propiedades.

Además, también es posible encontrarnos en el mercado (o en las tiendas de belleza) con una amplia diversidad de sérums, desde hidratantes a antioxidantes, pasando por antienvejecimiento o nutritivos.

Dado que la textura del sérum es un poco más espesa que el tónico, puedes aplicártelo poniéndote un poco entre los dedos, y aplicándolo sobre la piel del rostro mediante un suave masaje, hasta su total absorción.

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Crema hidratante

Llegamos posiblemente a uno de los momentos más importantes de la rutina de cuidado de la piel: la aplicación de una hidratante. De hecho, incluso aunque tengamos la piel mixta o grasa, también este tipo de piel necesita del uso de una buena hidratante.

Es más, es conveniente usar humectantes cada vez que nos limpiemos la piel del rostro. Pero la elección de una opción u otra dependerá específicamente del tipo de piel que tengamos.

Así, si precisamente tenemos la piel grasa, es conveniente usar un producto hidratante sin aceite o con textura en forma de gel. Mientras que, si nuestra piel se encuentra seca y deshidratada, lo más aconsejable es optar por una crema hidratante más bien espesa.

Ahora, dependiendo de si la rutina de cuidado de la piel la hemos seguido por la noche o por la mañana, es conveniente seguir un paso básico más: la aplicación de un protector solar, algo indispensable cuando lo que hemos seguido es una rutina de cuidado de la piel matutina (es decir, por la mañana).

Incluso aunque nuestro humectante pueda tener protector solar, puede ser sumamente aconsejable utilizar y aplicar un protector solar por separado cada día, incluso aunque no vayamos a tomar el sol y / o el cielo se encuentre nublado.

En este caso, lo más recomendable siempre es optar por un protector solar de amplio espectro con un índice de protección solar de al menos 30 (SPF 30).

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Otros consejos útiles para tener la piel saludable

Además de seguir una rutina de cuidado de la piel basada en el uso de una serie de productos especialmente concebidos para el cuidado de nuestro tipo de piel (siguiendo para ello una rutina específica en función del tipo de piel que tengamos), también es conveniente seguir una serie de pautas únicas que sean de utilidad a la hora de mantener la piel saludable. Toma nota:

  • La importancia de limitar el tiempo al sol. No hay nada peor para la salud de la piel que la radiación ultravioleta, especialmente cuando tendemos a tomar el sol durante largo tiempo sin la debida protección solar. Es más, se estima que cerca del 90 por ciento del envejecimiento cutáneo es causado por el sol. Por tanto, es conveniente evitar tomar el sol en las horas más peligrosas del día, y usar siempre protector solar de amplio espectro y con al menos SPF de 50.
  • Hidratarse. A la hora de cuidar la piel no solo es importante hidratar la piel desde el exterior. También es conveniente hacerlo desde el interior. Y es que, aunque beber agua no hidrata la piel directamente, sí ayuda a que el resto de sistemas del cuerpo tiendan a funcionar mejor, ayudando a que la piel se muestre más iluminada e hidratada.
  • Evitar agua muy caliente. Aunque pueda resultar muy relajante, no hay nada peor que bañarse y lavarse la cara con agua caliente o muy caliente. De hecho, tiende a reducir la hidratación cutánea al retirar el aceite (sebo) naturalmente presente en la piel.
  • Evita el tabaco. El humo del tabaco, al igual que la radiación ultravioleta, tiende a liberar una enorme cantidad de radicales libres, los cuales dañan el ADN de las células, lo que origina una mayor descomposición tanto del colágeno como de la elastina.


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Como vemos, a la hora de descubrir cómo tener una piel limpia y sana no hay duda que es importantísimo seguir una rutina de cuidado de la piel, la cual se basa en la aplicación y administración de una serie de productos básicos especialmente diseñados para el tratamiento de las distintas necesidades específicas que pueda tener nuestra piel.

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