Doble limpieza facial: qué es y qué beneficios tiene

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La limpieza facial pasa a convertirse en uno de los primeros pasos de cualquier tipo de rutina de cuidado de la piel que se precie, sobre todo si tenemos en cuenta que se caracteriza básicamente por ser un elemento tan esencial como primordial a la hora de conseguir que el resto de productos que la conforman puedan actuar para lo que han sido diseñados. Y es que solo de esta manera nos aseguraremos que conseguimos eliminar cualquier tipo de exceso de aceite (grasa), impurezas, células muertas acumuladas y suciedad, que a la larga pueden causar algunos estragos indeseados, como por ejemplo podría ser el caso de la obstrucción de los poros y formación de brotes. Y la doble limpieza facial puede ser muy útil. Te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la doble limpieza facial: qué es y qué beneficios tiene. ¿Te animas a descubrirlo?

A menudo es normal que te preguntes si es adecuado y recomendable seguir una rutina de cuidado de la piel dos veces al día, lo que comprende tanto su seguimiento por la mañana, como por la noche. Y la respuesta debe ser afirmativa.

Por la mañana, limpiarse el rostro es sumamente beneficioso, debido principalmente al proceso de exfoliación natural que siempre tiende a ocurrir a lo largo de la noche, mientras dormimos.

De esta forma, cuando seguimos una rutina de cuidado de la piel matutina, lo que comprende sobre todo la aplicación de un limpiador facial más ligero como primer paso, conseguimos eliminar las toxinas, células muertas de la piel y cualquier exceso de sebo que esta ha podido secretar a lo largo de la noche.

Es más, el uso de un limpiador facial adecuado será ideal a la hora no solo de limpiar la piel de forma suave; también será de utilidad a la hora de equilibrarla, proporcionando con ello una superficie mucho más limpia y fresca, ideal para conseguir una mejor penetración del resto de productos que forman parte de esta rutina matutina.

En lo que a la limpieza de la piel se refiere, especialmente cuando, por ejemplo, llevas maquillaje o cualquier otro producto cosmético similar, no hay duda que la conocida como doble limpieza facial puede llegar a constituirse como una opción sencilla bastante eficaz y útil.

De hecho, se trata de una limpieza que va mucho más allá de la típica o tradicional limpieza facial, sobre cuyos beneficios limpiadores cada vez más mujeres tienden a usarla y aplicarla en su rutina de cuidado de la piel regular. Pero, ¿en qué consiste y cómo podríamos realizarla?

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¿Qué es la doble limpieza facial? ¿En qué consiste?

Es cierto que, de primeras, su nombre podría ayudarnos a entender un poco qué es y en qué consiste: doble limpieza facial. Limpiarse la piel del rostro con la ayuda de un limpiador facial suave forma parte de cualquier rutina de cuidado de la piel. Pero la conocida como doble limpieza es evidente que va mucho más allá.

De hecho, si bien es cierto que puede ser particularmente útil en distintas situaciones, el conocido como método de la doble limpieza facial no tiene por qué ser estrictamente necesaria para todos. Aún cuando, es cierto, proporcione excelentes beneficios.

Es evidente que todo dependerá del tipo de piel que cada persona tenga, así como del tipo de maquillaje que se utilice. Por tanto, siempre es adecuado averiguar qué es y en qué consiste, y particularmente, cuándo sería aconsejable llevarla a cabo.

Como su propio nombre indica, en pocas palabras, podemos decir que la doble limpieza facial implica la utilización de dos tipos distintos de limpiadores faciales; efectivamente, uno detrás de otro.

Se trata de una técnica que se originó y se hizo enormemente popular en Japón, a donde pasó luego a Corea del Sur, China y, finalmente, tanto Europa como finalmente América del Norte.

Como coinciden en señalar muchos especialistas, originalmente no existe una pauta estricta o establecida acerca de qué tipos de limpiadores pueden ser mejores o más adecuados cuando deseas practicar el método de la doble limpieza facial.

No obstante, en la mayoría de las ocasiones, consiste en usar primero un aceite puro, un bálsamo limpiador, un limpiador líquido a base de aceite, un exfoliante facial suave o incluso un simple paño limpiador, y luego continuar con un gel, crema o una loción limpiadora regular soluble en agua, adecuada -eso sí- para nuestro tipo de piel.

Finalmente, se continúa con el resto de la rutina de cuidado de la piel como si, por ejemplo, hubiéramos empezado únicamente con la aplicación del típico limpiador facial tradicional.

El uso, de hecho, de un limpiador facial a base de aceite es tremendamente útil porque es capaz de disolver todo tipo de maquillaje, a la vez que, incluso, son de utilidad a la hora de ayudar a eliminar las fórmulas más resistentes de protección solar.

Es más, los aceites tienden a funcionar de forma distinta a como lo hacen los surfactantes típicos que encontramos en los limpiadores faciales regulares, y los más modernos suelen contener emulsionantes que ayudan a que el aceite se combine con agua hasta formar una emulsión lechosa, útil para facilitar tanto el enjuague como la propia limpieza de la piel sin dejar ningún tipo de residuo graso.

No obstante, es cierto que muchos expertos también coinciden en señalar que se puede sustituir el aceite limpiador por agua micelar o por un bálsamo con la finalidad de descomponer el maquillaje, el protector solar y el exceso de sebo o aceite en la superficie de la piel.

Para, posteriormente, continuar con la aplicación de un tratamiento mucho más profundo a base de agua.

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¿Cómo hacer la doble limpieza facial?

Lo cierto es que seguir la doble limpieza facial e integrarla en nuestra rutina de cuidado de la piel es algo bastante sencillo y simple. Aunque es evidente que necesitamos saber cómo utilizar los productos y, sobre todo, cuáles usar y cuándo.

Por tanto, a la hora de seguir una doble limpieza facial es recomendable empezar con la aplicación de un aceite, bálsamo limpiador o agua micelar, poniéndolo sobre las áreas de la piel del rostro a limpiar mediante suaves masajes, con movimientos circulares suaves. Es aconsejable hacerlo incluso alrededor de los ojos, durante un máximo de 45 segundos.

En caso de que el aceite limpiador se encuentre formulado sin fragancia, o incluso estés usando agua micelar, no es necesario usar un desmaquillador de ojos por separado (recuerda que tanto la fragancia como cualquier ingrediente añadido a modo de aroma siempre puede generar problemas cuando lo aplicamos alrededor de los ojos).

Limpia con suavidad el maquillaje, incluyendo el maquillaje que te hayas podido aplicar en el área de los ojos. Para ello, utiliza un disco o almohadilla de algodón, pudiendo usarlo por ambos lados si es necesario.

Si estás utilizando agua micelar, posiblemente sepas que no es necesario enjuagar o aclarar la piel. Sin embargo, si has optado por usar un limpiador facial a base de aceite, en este caso sí es aconsejable optar por enjuagarte la piel del rostro ligeramente, sobre todo a la hora de retirar cualquier tipo de residuo aceitoso que haya podido quedar.

Si lo deseas, puedes aplicar una pequeña cantidad de tu limpiador facial habitual, aplicándolo sobre la piel húmeda, mediante masajes con suaves movimientos circulares.

Y, seguidamente, continúa con la aplicación del segundo limpiador facial. Recuerda que lo ideal, como segunda parte de la doble limpieza facial, es recomendable optar por un limpiador facial a base de agua, ya que ayudará a acabar de retirar cualquier resto de maquillaje, suciedad o impurezas que el primer limpiador no fue capaz de eliminar.

Eso sí, recuerda algo fundamental: la temperatura que utilices para el agua es fundamental, por lo que siempre debes usar agua tibia, ya que el agua caliente podría irritar la piel y resecarla, justo lo contrario a lo que deseamos conseguir con la rutina de cuidado de la piel.

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¿Qué beneficios ofrece la doble limpieza facial?

Aunque es cierto que una limpieza facial sencilla puede convertirse en una opción rápida excelente a la hora de limpiar la piel del rostro y empezar con la rutina de belleza, cuando dispones de maquillaje, no hay duda que la doble limpieza facial puede convertirse en la mejor opción a la hora de asegurarte que tu piel se encuentra perfectamente limpia y libre de cualquier tipo de residuo, resto de cosméticos o impurezas.


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Es más, como coinciden en señalar bastantes especialistas, una doble limpieza facial, practicada cada noche, puede ser ideal a la hora de conseguir que la piel se muestre mucho más limpia e iluminada, libre de opacidad, mejorando con ello su apariencia.

Además, ofrece un beneficio añadido particularmente interesante: será de utilidad a la hora de permitir que los tónicos, sérums y humectantes puedan actuar mejor, al penetrar más fácilmente en la piel.

Por ello, si piensas seguir una doble limpieza facial cada día, no olvides que es sumamente recomendable escoger tus productos limpiadores favoritos. Y, sobre todo, tener paciencia a la hora de integrarla.

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