Diferencia entre peeling y exfoliante

Diferencia entre peeling y exfoliante

El seguimiento de una rutina de cuidado de la piel supone el seguimiento de una serie de pasos necesarios para limpiar, tonificar, nutrir, hidratar y proteger la piel cada día. Además de otro paso más que, aunque no es recomendable seguirlo a diario, sí al menos una vez por semana: la exfoliación. Pero, ¿cuál es la diferencia entre peeling y exfoliante? Te lo descubrimos.

A la hora de conseguir una piel lo más clara y tersa posible, muchos especialistas inciden en la importancia de la exfoliación, ya que para poder disfrutar de una piel del rostro así es un método tan necesario como imprescindible.

De hecho, existen en realidad bastantes motivos por los que deberíamos aumentar la luminosidad de la piel y suavizarla. Y la exfoliación se convierte en uno de los métodos o técnicas más útiles y sencillas para conseguirlo.

Esto se debe a que, cada día, nuestra piel acumula impurezas, células muertas y suciedad, además de exceso de sebo. Aunque cuando somos jóvenes la piel tiene la capacidad de limpiarse de forma natural diariamente, es ideal proporcionarle un poco de ayuda extra.

Y una de las mejores formas de conseguirlo es optando por la exfoliación. De hecho, las células de la piel pasan por un ciclo, de forma que, cuando mueren, algunas de ellas terminan acumulándose y quedándose en la epidermis.

Esto puede dar como resultado la aparición de sequedad y áreas resecas y ásperas. En estos casos, la mejor solución pasa por usar un exfoliante, que puede ser de bastante utilidad a la hora de aflojar las células muertas de la piel, en la superficie, o la capa más externa de la piel.

La exfoliación se entiende como la eliminación de las células muertas que quedan en la superficie de la epidermis. Se trata de uno de los tratamientos faciales básicos de una rutina de belleza, aunque esto no significa que deba aplicarse diariamente.

Lo más habitual es que se deba practicar entre una a dos veces por semana como mucho, puesto que de lo contrario podríamos acabar corriendo el riesgo de dañar la piel, irritarla excesivamente y causar mayores problemas al alterar la producción del sebo.

Y es que, como señalan los expertos, en realidad la exfoliación mal practicada o practicada muy a menudo puede acabar atacando la película hidrolipídica naturalmente presente en la piel, sobre todo cuando se adopta con mucha frecuencia.

Así, con una piel menos protegida, se vuelve mucho más vulnerable a las agresiones externas.

Además, como ya te hemos mencionado en diferentes ocasiones, la exfoliación ofrece la ventaja de preparar la piel y hacerla más receptiva para el resto de productos que forman parte de la rutina.

No te pierdas: Análisis: Los mejores exfoliantes faciales


¿Cuáles son las diferencias entre la exfoliación y el peeling?

Mientras que un peeling consiste en un tratamiento a base de exfoliantes químicos que generalmente poseen una consistencia acuosa, similar a un gel o a una crema, la exfoliación ofrece una exfoliación física con una textura arenosa o granulosa.

Ambas técnicas pueden ayudar a exfoliar la capa superior de la epidermis, eliminando tanto el exceso de grasa y sebo como la piel muerta.

Gracias a este efecto, ambas opciones ayudan a proporcionar a la piel un efecto de brillo instantáneo, pudiendo ayudar a controlar no solo la producción de sebo, sino los brotes asociados al acné.

La exfoliación física

El exfoliante, un proceso en realidad mecánico, funciona gracias a su formulación, pero actúa mediante la aplicación del masaje sobre la piel del rostro. Esto significa básicamente que son los dedos los que, junto con el ingrediente granuloso o rugoso, consiguen exfoliar la piel.

Presentado habitualmente en forma de crema o de gel, la mayoría de los exfoliantes físicos o mecánicos contienen una serie de partículas o elementos abrasivos que ayudan a destapar los poros.

Pero para poder activar este efecto es necesario llevar a cabo una serie de movimientos circulares, evitando especialmente la delicada área de los ojos, y adaptando el masaje, además, a nuestra propia tolerancia cutánea.

Es uno de los tipos de exfoliación más comunes, que permite una limpieza mucho más profunda, ideal para depurar la piel y remediar algunas pequeñas imperfecciones típicas, como por ejemplo es el caso de los puntos negros y las espinillas.

También es de utilidad a la hora de estimular la regeneración celular, al reactivar la microcirculación. Eso sí, independientemente del tipo de piel que tengamos, lo ideal siempre es escoger un producto suave, que no sea muy abrasivo y que, sobre todo, respete el equilibrio natural de la epidermis.

Exfoliante facial

El peeling químico (o exfoliación química)

Por otro lado, también podemos encontrarnos con otro tipo de exfoliación, conocido habitualmente bajo los nombres de peeling, peeling químico o simplemente exfoliación química.

Con este tratamiento, el especialista deja que sea el producto quien realice todo el trabajo, ya que en su fórmula contiene una serie de enzimas específicas y / o ácidos que originan una exfoliación química.

No obstante, a pesar de que podemos pensar que se trata de una opción muchísimo más simple y beneficiosa, la realidad es muy diferente: dependiendo del grado escogido (superficial medio, profundo), las consecuencias en la piel pueden terminar siendo radicales.

Por ejemplo, la opción más profunda tiende a ser extremadamente fuerte y debe ser llevada a cabo en el quirófano, bajo anestesia.

Por lo general, el peeling químico suele recomendarse a mujeres maduras, una o dos veces al año, con la finalidad de renovar la piel y borrar las arrugas.

En el caso de los tratamientos de rejuvenecimiento facial basados en peeling químico, a una concentración ligera, suelen a menudo contener ácido glicólico al 10 por ciento. En estos casos no tienen que ser llevados a cabo por un dermatólogo, dado que son tratamientos disponibles sin receta.

Esto significa que pueden ser llevados a cabo en casa para eliminar la piel muerta y recuperar, con ello, un cutis mucho más fresco. No obstante, es necesario tener en cuenta que continúan siendo agresivos, por lo que no es una opción recomendada para pieles sensibles.

En todo caso, siempre es imprescindible probar la fórmula (así como cualquier otro producto) antes de aplicarla en todo el rostro.

Conoce: Cómo hacer un exfoliante facial casero


¿Por qué debemos exfoliarnos?

Independientemente de qué método escojamos, no hay duda que tanto la exfoliación física como la exfoliación química son de mucha utilidad para eliminar las células viejas de la piel, ayudando a activar el proceso de renovación celular cutáneo para atraer a la superficie células de nivel inferior, bastante más frescas y jóvenes.

Pero, ¿qué beneficios nos proporcionan ambas opciones?:

  • Ayuda a iluminar el tono y atenuar las manchas. El daño solar y el desequilibrio hormonal pueden causar una acumulación de pigmentación las células que contienen el pigmento se eliminan y las células de piel sana emergen, consiguiendo una tez más uniforme y brillante.
  • Destapa y desobstruye los poros. La sobreproducción de sebo atrapa la suciedad. Si es invadido por bacterias, podría originar la inflamación de la piel e influir en la formación de acné. La eliminación de las células muertas, junto con las impurezas y desechos atrapados, ayuda a destapar los poros, permitiendo la liberación de los aceites naturalmente presentes en la piel.
  • Disminuye el tamaño de los poros y reduce las cicatrices superficiales. A la hora de eliminar las células muertas, y las impurezas en los poros, al desaparecer su contenido ayuda a que el tamaño de los poros disminuya, volviendo a su tamaño natural. A su vez, las cicatrices superficiales que se asientan en la capa externa de la piel se eliminan, y se vuelven menos evidentes.
  • Reduce las líneas finas y las arrugas. La capa de la piel recién expuesta refleja mejor la luz, y las nuevas células poseen más humedad. En definitiva, la piel se muestra más tersa y flexible.
  • Mejora la absorción de humectantes, antioxidantes, sueros y otros compuestos que aumentan el colágeno y los tratamientos antiacné. Al eliminar la capa superior de células muertas, envejecidas y dañadas, el resto de productos que conforman la rutina de cuidado de la piel puede penetrar mejor.


Descubre también: Cómo exfoliar la piel del rostro


¿Qué tipo de exfoliante escoger?

Generalmente, la piel con cierta propensión al acné y muy sensible pueden responder mucho mejor a la exfoliación química, dado que la probabilidad de que cause irritación es muchísimo menor.

Curiosamente, aunque la exfoliación química sea mucho más intensa, al ser elaborada a partir de enzimas y ácidos, en realidad es más “respetuosa” con la epidermis, precisamente por el hecho de que sus elementos (al no ser abrasivos y granulosos), no deben ser restregados en la piel.

Eso sí, los distintos tipos de piel responden de forma distinta, por lo que es recomendable probar en un pequeño parche cutáneo para verificar si nuestra piel responde bien al tratamiento.

En cualquier caso, tanto el exfoliante físico como el exfoliante químico pueden lograr resultados similares.

Como vemos, después de conocer la diferencia entre peeling y exfoliante, no hay duda que la clave está en probar ambas opciones y en escoger, básicamente, aquella que más nos interese en función de nuestro tipo de piel.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.